Es un hongo resistente a la mayoría de los medicamentos antifúngicos, que encendió las alarmas de la comunidad médica por su rápida propagación y su alta letalidad.
Una amenaza silenciosa se extendió en los hospitales y clínicas de distintos países: Candida auris, un hongo resistente a la mayoría de los medicamentos antifúngicos, que encendió las alarmas de la comunidad médica internacional por su rápida propagación y su alta letalidad en pacientes vulnerables.
Identificado por primera vez en 2009 en Japón, Candida auris se convirtió en un patógeno inusual y peligroso, adiferencia de otras especies de cándida, este hongo tiene la capacidad de sobrevivir en superficies como camas, barandales, cortinas, termómetros, ventiladores o instrumental médico durante semanas, lo que le permite pasar fácilmente de un paciente a otro dentro de los entornos hospitalarios.
Su capacidad para resistir los tratamientos convencionales lo ha convertido en un verdadero desafío médico, en muchos casos, los pacientes infectados no responden a los tres tipos principales de antifúngicos disponibles, lo que deja escasas opciones terapéuticas y eleva el riesgo de mortalidad hasta un 60%.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han calificado a Candida auris como una “amenaza urgente para la salud pública”, en América Latina ya se han reportado brotes en México, Venezuela, Colombia y Chile, principalmente en unidades de cuidados intensivos donde los pacientes tienen sistemas inmunológicos debilitados o permanecen conectados a dispositivos invasivos como catéteres, respiradores o sondas.
¿Cómo se contagia?
El contagio ocurre principalmente por contacto directo con superficies contaminadas o con personas infectadas o colonizadas, es decir, que portan el hongo en su piel sin presentar síntomas, en entornos hospitalarios, los brotes se producen cuando el hongo se adhiere a equipos médicos o a las manos del personal de salud, que sin saberlo, pueden transmitirlo a otros pacientes.
El riesgo aumenta en personas que han estado internadas por largos periodos, que han recibido múltiples antibióticos o que padecen enfermedades crónicas graves como diabetes, cáncer o insuficiencia renal.
¿Cómo prevenirlo?
La prevención es clave y depende, en gran parte, del control riguroso dentro de los hospitales, los especialistas recomiendan:
- Desinfección profunda y constante con productos capaces de eliminar hongos resistentes.
- Lavado de manos frecuente y correcto por parte del personal médico, pacientes y visitantes.
- Uso exclusivo y esterilización estricta del material médico en pacientes infectados.
- Aislamiento temporal de los casos confirmados para evitar contagios cruzados.
- Vigilancia epidemiológica activa, que permita detectar rápidamente nuevos casos.
En el ámbito doméstico, aunque el riesgo de contagio es bajo, las autoridades sanitarias aconsejan extremar medidas de higiene personal, especialmente en personas que visitan hospitales o cuidan enfermos.
Una advertencia global
Expertos advierten que el aumento de Candida auris podría estar relacionado con el uso excesivo de antibióticos y antifúngicos, así como con el cambio climático, que estaría favoreciendo su adaptación a temperaturas más altas, incluso al cuerpo humano.
En un mundo donde los virus acapararon los titulares, Candida auris se perfila como el nuevo enemigo silencioso: un hongo invisible, persistente y capaz de poner a prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de salud más avanzados.

