En los últimos días, varios planteles educativos han encendido las alertas por la presencia del virus Coxsackie, un enemigo microscópico que suele propagarse con rapidez entre niños y adolescentes.

Por: Naturópata Melchor López Rendón. En los últimos días, varios planteles educativos han encendido las alertas por la presencia del virus Coxsackie, un enemigo microscópico que suele propagarse con rapidez entre niños y niñas en edad preescolar, primaria y secundaria, aunque la mayoría de los casos son leves, su alta contagiosidad y los molestos síntomas que provoca lo convierten en un problema de salud pública recurrente, especialmente durante los meses cálidos.

¿Qué es el virus Coxsackie?

El Coxsackie pertenece a la familia de los enterovirus, los mismos del virus de la polio, y se divide en dos grupos principales: A y B, ambos pueden causar diversas enfermedades, pero el Coxsackie A16 y el Enterovirus 71 son los más conocidos por provocar el llamado “síndrome mano-pie-boca”, una infección viral común en la infancia.

Mecanismos de transmisión

El virus se propaga principalmente por contacto directo con saliva, secreciones nasales, ampollas o heces de una persona infectada, basta con compartir juguetes, toallas, vasos o superficies contaminadas para que el contagio ocurra, por eso, las escuelas y guarderías se convierten en puntos críticos de propagación.

Los especialistas explican que el periodo de incubación, es decir, el tiempo que pasa desde que una persona se contagia hasta que presenta síntomas, suele ser de tres a seis días, y el virus puede seguir presente en las heces durante semanas, incluso después de que los síntomas desaparecen.

Síntomas: señales de alerta

El cuadro inicia como un resfriado común, pero rápidamente aparecen manifestaciones características: fiebre moderada y malestar general, dolor de garganta, pequeñas ampollas o llagas en la boca, lengua o encías, y erupciones o lesiones tipo ampolla en manos, pies, glúteos o zona genital, en algunos casos también se presenta pérdida de apetito e irritabilidad.

Aunque la mayoría de los pacientes se recuperan en una semana, los síntomas pueden causar dolor intenso al comer o tragar, lo que preocupa a padres y cuidadores.

Complicaciones posibles

Si bien el Coxsackie suele ser benigno, en casos poco frecuentes puede derivar en complicaciones como meningitis viral, miocarditis (inflamación del corazón) o encefalitis, especialmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados, por ello, los expertos recomiendan acudir al médico si la fiebre es muy alta, si hay signos de deshidratación o si los síntomas empeoran.

Consejos para prevenir el contagio

La clave está en la higiene y el aislamiento temporal:

  1. Lavar las manos frecuentemente con agua y jabón, sobre todo después de ir al baño o cambiar pañales.
  2. Desinfectar objetos y superficies de uso común, como mesas, juguetes, manijas o celulares.
  3. Evitar compartir utensilios para comer o beber.
  4. Mantener en casa al menor infectado hasta que las lesiones cutáneas se sequen y la fiebre desaparezca.
  5. Ventilar los espacios cerrados y fomentar el lavado constante de manos en las escuelas.

En resumen

El virus Coxsackie no suele ser peligroso, pero su capacidad de propagarse en cuestión de días lo convierte en un visitante indeseable en los planteles escolares, mantener la higiene y actuar con responsabilidad ante los primeros síntomas puede marcar la diferencia entre un solo caso y un brote generalizado.