La microzonificación permitirá conocer el comportamiento del suelo y establecer reglas de construcción de acuerdo con las características de cada zona.
SAN QUINTÍN, B.C.— Antes de que el crecimiento urbano avance sobre terrenos con distintos niveles de riesgo, San Quintín busca conocer con precisión cómo respondería cada sector del municipio ante un terremoto.
Para ello se realizará un estudio de microzonificación sísmica, una herramienta científica que permitirá identificar las características del suelo y determinar qué tipo de construcciones pueden desarrollarse y bajo qué condiciones.
El proyecto representa una inversión cercana a los 2 millones de pesos, provenientes del Fideicomiso Empresarial de Baja California (FIDEM), gestionados por COMICE y el Consejo de Desarrollo Económico de Ensenada (CODEEN).
La presidenta municipal, Miriam Cano Núñez, señaló que el estudio llega en una etapa considerada estratégica para San Quintín, debido a que el municipio todavía tiene la posibilidad de establecer criterios de prevención antes de que se consoliden nuevas zonas urbanas.
“San Quintín tiene que contar con sus herramientas, San Quintín tiene que contar con reglamentos basados en ciencia. Debe desarrollarse de forma ordenada”, sostuvo.
La importancia de la microzonificación radica en que un sismo no necesariamente produce los mismos efectos en todo un territorio. Las características del terreno pueden hacer que la intensidad de un movimiento sea diferente incluso entre sitios relativamente cercanos.
Por ello, los resultados servirán como referencia para definir criterios técnicos relacionados con viviendas, edificios, infraestructura y futuras inversiones, particularmente en aspectos como cimentaciones y sistemas estructurales.
El estudio también permitirá revisar la vulnerabilidad de infraestructura existente. Como ejemplo, la alcaldesa recordó el caso de un salón escolar ubicado en Jaramillo que resultó dañado durante el sismo de 2022 y posteriormente tuvo que ser sustituido por una nueva construcción con medidas preventivas.
La información obtenida podría incluso aportar elementos para adecuar disposiciones estatales relacionadas con la edificación, tomando en cuenta las condiciones particulares del territorio de San Quintín, ubicado en una región sísmicamente activa.
Uno de los objetivos de largo plazo es evitar que el crecimiento urbano termine obligando a corregir errores después de que las construcciones ya estén levantadas.
“Esta herramienta es para toda la vida del crecimiento de San Quintín”, afirmó Cano Núñez, al señalar que el municipio eventualmente tendrá edificaciones de mayor altura y necesitará conocer con anticipación dónde y bajo qué condiciones podrán construirse.
El proyecto complementará el Atlas Municipal de Riesgos entregado al Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) en marzo de 2026.
Los trabajos contemplan estudios de campo y análisis relacionados con fallas, aceleración, velocidad e intensidad sísmica, además de la elaboración de mapas que permitan identificar las condiciones de riesgo en diferentes áreas del municipio.

