Especialistas advierten que la falta de apoyo afectivo, la violencia normalizada y la exposición constante a contenidos criminales influyen en la conducta de niñas, niños y adolescentes.
Análisis realizados por personal especializado de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Baja California revelan que uno de los factores más recurrentes en casos de niñas, niños y jóvenes involucrados en conductas delictivas es la percepción de abandono emocional.
De acuerdo con estudios basados en psicología, criminología y neurociencia, la desintegración familiar, la escasa comunicación entre padres e hijos y la normalización de la violencia dentro de los entornos cotidianos son elementos que pueden incrementar la vulnerabilidad de las nuevas generaciones frente a diversos riesgos sociales.
Los especialistas identifican tres factores de alerta que aparecen con frecuencia en escuelas, comunidades y en jóvenes que han tenido contacto con el sistema de justicia.
El primero es el impacto del maltrato físico y psicológico durante la infancia. Cuando estas experiencias no son reconocidas ni atendidas oportunamente, pueden derivar en problemas emocionales durante la adolescencia y la adultez, entre ellos ansiedad, depresión, adicciones y otras afectaciones a la salud mental.
Además, cuando la violencia se experimenta de forma constante durante las etapas de desarrollo, puede llegar a percibirse como una conducta normal. Esta situación favorece que algunos jóvenes se involucren en entornos de riesgo, condición que puede ser aprovechada por grupos delictivos para captar personas en situación de vulnerabilidad.
Otro de los factores identificados es el abandono emocional. Especialistas señalan que la ausencia de apoyo afectivo puede generar sentimientos de soledad, enojo, frustración y resentimiento, afectando la manera en que niñas, niños y adolescentes se relacionan con su entorno y enfrentan los desafíos de la vida cotidiana.
El tercer punto de preocupación es la exposición constante a contenidos que glorifican la violencia y la delincuencia. Música, series, publicaciones en redes sociales y expresiones vinculadas a la narcocultura pueden influir en la percepción de la realidad de los jóvenes y, en algunos casos, funcionar como mecanismos de atracción o reclutamiento ideológico por parte de grupos criminales.
Ante este panorama, especialistas consideran fundamental fortalecer la conciencia social y la empatía dentro de las familias y comunidades, así como promover una mayor comprensión de los problemas que afectan a la niñez y la juventud.
Asimismo, subrayan la importancia de ampliar el acceso a la atención psicológica en escuelas, centros de trabajo y espacios comunitarios, especialmente en un contexto marcado por la hiperestimulación digital, el debilitamiento de los vínculos familiares y la creciente exposición a la violencia, factores que podrían tener consecuencias significativas para el bienestar de las futuras generaciones.

