La ruta principal del Tren Interoceánico va del puerto de Salina Cruz, en Oaxaca, hasta el puerto de Coatzacoalcos, en Veracruz.

El Tren Interoceánico, oficialmente llamado Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, es un proyecto ferroviario y logístico estratégico que busca conectar el océano Pacífico con el océano Atlántico a través del punto más angosto del territorio mexicano, el Istmo de Tehuantepec, en el sur del país.

Este corredor se localiza principalmente en los estados de Oaxaca y Veracruz, una región históricamente rica en cultura y recursos naturales, pero marcada durante décadas por rezago económico y falta de infraestructura de gran escala.

La ruta principal del Tren Interoceánico va del puerto de Salina Cruz, en Oaxaca, hasta el puerto de Coatzacoalcos, en Veracruz, permitiendo el traslado de mercancías y pasajeros de costa a costa sin necesidad de rodear el continente o depender exclusivamente del Canal de Panamá.

La idea de unir ambos océanos por tierra no es nueva, ya que desde el siglo XIX existieron proyectos ferroviarios y comerciales para aprovechar esta franja territorial como un paso interoceánico, incluso antes de la construcción del Canal de Panamá, aunque con el paso del tiempo estos intentos quedaron relegados.

El actual Tren Interoceánico retoma esa visión histórica y la adapta al contexto del siglo XXI, integrando infraestructura ferroviaria moderna, puertos, carreteras y polos de desarrollo industrial con la intención de detonar crecimiento económico, empleo y competitividad regional.

La reactivación formal del proyecto comenzó en 2019, cuando el Gobierno de México anunció la modernización de las vías férreas existentes y la creación del corredor interoceánico como una prioridad nacional para el desarrollo del sureste del país.

Desde entonces, se han rehabilitado y ampliado tramos ferroviarios, modernizado estaciones y puertos, y puesto en marcha servicios tanto de carga como de pasajeros, marcando el regreso del tren como un medio clave de transporte en la región.

Además de la línea principal Salina Cruz–Coatzacoalcos, el proyecto contempla ramales que conectan con otras zonas estratégicas del Istmo, fortaleciendo la integración regional y ampliando el alcance del corredor hacia comunidades y centros productivos.

El Tren Interoceánico no solo busca mover mercancías, sino también pasajeros, promoviendo la movilidad regional, el turismo y la conexión entre comunidades que durante años permanecieron aisladas o con opciones de transporte limitadas.

A nivel internacional, el corredor se perfila como una alternativa logística para el comercio global, ofreciendo una ruta más corta entre Asia, la costa oeste de América y la costa este de Estados Unidos, con potencial para reducir tiempos y costos de traslado.

En síntesis, el Tren Interoceánico representa la recuperación de una visión histórica con impacto contemporáneo, una obra que conecta océanos, regiones y expectativas, y que aspira a convertirse en uno de los ejes logísticos y de desarrollo más importantes de México en las próximas décadas.