El gusano barrenador ya no es un problema del campo: está penetrando en cuerpos humanos.

Desde que se confirmó el primer caso de miasis en el ganado mexicano, provocado por el gusano barrenador, la conversación pública se ha centrado casi por completo en las pérdidas económicas, pero una realidad mucho más alarmante ha pasado de largo: los seres humanos también están siendo atacados.

En Chiapas, identificado como la zona cero, la situación se ha convertido en un escenario crítico, el gusano barrenador regresó a México después de 30 años, impulsado por el cruce ilegal de ganado en la frontera sur, y hoy los casos se multiplican sin control, encendiendo una emergencia sanitaria que rebasa por completo el ámbito pecuario.

La combinación de falta de recursos, escasez de personal médico y una planeación deficiente ha creado un verdadero infierno para la población chiapaneca, donde esta larva no solo afecta al ganado: está devorando tejido humano.

Filemón Morales, de 78 años y habitante de Altamira II, considerada la zona cero se convirtió en uno de los primeros casos humanos, vivía con cáncer de piel desde hace una década, sin complicaciones mayores, hasta que la mosca Cochliomyia hominivorax, madre del gusano barrenador, aprovechó una herida en su rostro para depositar sus huevos.

“Los gusanos se le han metido en los oídos, ya se le complicó, él está sufriendo, ya hasta perdió un ojo. Más de cien gusanos le he sacado”, relata su vecina, Marina Hernández, testigo del deterioro que avanza sin freno.

Filemón fue atendido en Ciudad Salud, en Tapachula, y dado de alta bajo la condición de acudir diariamente a limpieza. Pero Altamira II, una comunidad ganadera de apenas 200 habitantes, reúne todas las condiciones para que la mosca siga anidando, lo que ha disparado los contagios.

Julio, comisariado ejidal, afirma que la crisis se intensificó desde noviembre del año pasado. Aunque no existen cifras oficiales a nivel local, asegura que a diario se enteran de tres o cuatro casos nuevos, una tendencia que evidencia la ausencia total de vigilancia sanitaria.

En la región no hay presencia constante de autoridades de salud y, según los pobladores, Senasica solo acudió una vez, hasta ahora, la Secretaría de Salud ha confirmado 85 casos en humanos, de los cuales más del 85% se concentran en Chiapas, aunque también se reportan contagios en Yucatán, Campeche y Tabasco.

La emergencia ya no está solo en el campo: está en los cuerpos de las personas,. la alerta es innegable.