Ismael Burgueño Ruiz fue citado por la Fiscalía General de la República tras una denuncia anónima que lo acusa de presunto lavado de dinero.

El caso que sacude al gobierno municipal de Tijuana tomó un giro inesperado luego de confirmarse que el alcalde Ismael Burgueño Ruiz fue citado por la Fiscalía General de la República tras una denuncia anónima que lo acusa de presunto lavado de dinero, una señal de alerta que desató inquietud política y mediática en la región.

Burgueño decidió no acudir personalmente al citatorio federal, programado para el 18 de noviembre a las 13:00 horas, y en su lugar envió a su equipo jurídico, argumentando temor e incertidumbre ante un proceso del que dijo desconocer su origen, una decisión que incrementó aún más la atención sobre el caso.

Durante una inusual atención a medios realizada a las 4:00 de la madrugada, el alcalde afirmó que la denuncia tiene un trasfondo político y que su difusión forma parte de una estrategia para dañar su imagen en pleno escenario de tensiones internas, señalando que los documentos comenzaron a circular gradualmente en redes y portales informativos, lo que calificó como un movimiento “delicado” y “con evidente intención mediática”.

El edil aseguró que supo de la denuncia desde días atrás y, tras consultar a sus abogados, optó por no presentarse ante la FGR, ya que el señalamiento habría sido enviado por correo electrónico de manera anónima y sin pruebas que lo vincularan directamente con actividades ilícitas, según le informó su defensa legal.

Ante el creciente escrutinio, Burgueño advirtió que llevará el caso “hasta las últimas consecuencias jurídicas” para evitar que, afirmó se intente manchar su nombre mediante filtraciones y publicaciones que, según su versión, buscan colocarlo en una posición de desgaste público en un momento políticamente sensible.