El gobierno de Estados Unidos se prepara para endurecer sus filtros de salud a migrantes que inician procesos desde el extranjero.

Es una instrucción interna que incrementará las revisiones médicas en casos de sobrepeso, diabetes y padecimientos mentales, una medida que, según abogados especialistas, podría derivar en evaluaciones más exhaustivas y retrasos en los trámites.

Aunque no se trata de una nueva ley, sí es una orden directa del presidente Donald Trump para que consulados y embajadas examinen a profundidad el estado de salud de cada solicitante, un giro que busca elevar el nivel de escrutinio en las etapas iniciales del proceso migratorio.

Aun cuando los criterios de inadmisibilidad médica permanecen sin cambios, los oficiales consulares estarán obligados a ordenar estudios adicionales cuando detecten diabetes, obesidad o trastornos mentales, con el propósito de verificar si las condiciones están controladas y bajo tratamiento adecuado.

La instrucción, que entrará en vigor a finales de diciembre, exigirá que los solicitantes demuestren control médico mediante tratamientos comprobables, dieta y supervisión profesional, además de contar con los recursos necesarios para no depender del sistema de salud público estadounidense.

Abogados advierten que los seguros médicos contratados en México podrán servir como sustento, siempre y cuando tengan cobertura válida en territorio estadounidense, por lo que será crucial que los migrantes revisen a detalle las condiciones de su póliza y la forma de activarla en caso de necesitar atención.

El Departamento de Estado evaluará también si el solicitante puede convertirse en una carga pública, por lo que ahora los especialistas en migración deberán asesorar no solo en documentos y entrevistas, sino también en control de enfermedades, pruebas médicas, seguros y solvencia económica.

La medida ya genera polémica debido a los altos índices de obesidad y diabetes en México y Estados Unidos, lo que podría saturar las evaluaciones médicas y prolongar aún más los tiempos de procesamiento, especialmente en Ciudad Juárez, donde se concentra la mayoría de los casos mexicanos.