La primera celebración oficial del Grito ocurrió en 1812, organizada por el general Ignacio López Rayón, y en 1825, siendo presidente Guadalupe Victoria, se instituyó el 16 de septiembre como fiesta nacional.
Cada 15 de septiembre, México se viste de verde, blanco y rojo para conmemorar el inicio de la gesta que dio libertad a la nación, un acto que no solo recuerda a los héroes de 1810, sino que se ha convertido en una de las celebraciones más arraigadas y vibrantes del país.
El origen de la tradición
El llamado Grito de Dolores ocurrió en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla convocó al pueblo de Dolores hoy Dolores Hidalgo, Guanajuato a levantarse contra el dominio español, tocando las campanas de su parroquia y arengando a la multitud con un grito que, aunque no quedó registrado textualmente, apelaba a la libertad y a la defensa de la Virgen de Guadalupe.
Junto a Hidalgo participaron otros personajes clave como Ignacio Allende, Juan Aldama y Josefa Ortiz de Domínguez, quienes conspiraron para dar inicio al movimiento independentista que, tras 11 años de lucha, culminó con la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la Ciudad de México en 1821
De Dolores a todo el país
La primera celebración oficial del Grito ocurrió en 1812, organizada por el general Ignacio López Rayón, y en 1825, siendo presidente Guadalupe Victoria, se instituyó el 16 de septiembre como fiesta nacional, desde entonces, el acto de recordar el llamado de Hidalgo se replicó en distintas regiones, convirtiéndose en símbolo de identidad y unión.
Con el paso del tiempo, el grito se trasladó de Dolores a la Ciudad de México, donde los presidentes comenzaron a encabezar la ceremonia desde el balcón principal del Palacio Nacional, evocando a los héroes de la independencia ante miles de asistentes reunidos en la Plaza de la Constitución, mejor conocida como Zócalo
El grito ayer y hoy
En sus orígenes, la conmemoración tenía un tono solemne, con repiques de campanas, procesiones y actos cívicos. Sin embargo, a lo largo de los años se transformó en una auténtica fiesta popular, marcada por la música, la gastronomía y el colorido.
Hoy, cada 15 de septiembre por la noche, el Grito de Independencia se celebra en plazas públicas de todo México, con miles de familias reunidas, fuegos artificiales, música de mariachi y bailes regionales, el momento central ocurre cuando el presidente de la República o los gobernadores estatales replican el grito, ondean la bandera y hacen sonar la campana, en un acto que simboliza la continuidad histórica del llamado de Hidalgo.
En paralelo, los hogares se llenan de platillos típicos como pozole, chiles en nogada, pambazos y antojitos mexicanos, mientras las calles se inundan de luces tricolores, banderas y adornos que refuerzan el sentimiento de identidad nacional.
Una tradición que une
Más allá del protocolo oficial, el Grito de Independencia es una fecha que congrega a millones de mexicanos dentro y fuera del país, reafirmando el orgullo de una nación que celebra su historia y sus raíces. Es una noche en la que la memoria de los héroes convive con la alegría de un pueblo que, año tras año, mantiene viva la llama de la libertad iniciada en 1810.

