El escándalo vuelve a colocar a Pemex en el centro del debate público, no solo por su crisis financiera y de producción, sino ahora también por una red de pensiones privilegiadas que amenaza con convertirse en otro símbolo de corrupción.
La red de privilegios en el sistema de jubilaciones de empresas estatales volvió a quedar al descubierto. La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno reveló que miles de extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) y Petróleos Mexicanos (Pemex) gozan de pensiones que superan, por mucho, no solo el ingreso promedio de un trabajador en México, sino incluso los sueldos de altos funcionarios federales.
Raquel Buenrostro, titular de la dependencia, denunció que 9 mil 457 exempleados de LyFC reciben pensiones que oscilan entre los 100 mil y hasta un millón de pesos mensuales, mientras que en Pemex 544 jubilados perciben montos que rebasan el salario de la presidenta Claudia Sheinbaum, el costo anual de estas pensiones en Pemex asciende a mil 827 millones de pesos, una cifra que ha encendido las alarmas sobre el despilfarro y los posibles actos de corrupción en la petrolera.
La magnitud del abuso se revela al comparar con el promedio nacional: un pensionado en México recibe alrededor de 7 mil pesos al mes, mientras que en instituciones como el IMSS o el ISSSTE el rango apenas alcanza entre 6 mil 600 y 8 mil 400 pesos, en contraste, los jubilados de LyFC reciben hasta 140 veces más que un pensionado común, y en Pemex existen 618 casos donde cada pensión supera el salario anual del director general de la empresa, además de mil 96 casos que rebasan el tope máximo del tabulador salarial vigente.
“Estamos hablando de pensiones exorbitantes que representan un abuso del erario público”, advirtió Buenrostro desde Palacio Nacional, al anunciar que se abrirán mesas de trabajo para revisar la legalidad de estas jubilaciones de lujo con el acompañamiento de la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal, IMSS, ISSSTE, Pemex, CFE, SHCP y el INDEP.
La funcionaria también informó que se emitirá un Oficio Circular para normar los requisitos de los llamados “pases de supervivencia”, mecanismo que se busca endurecer para cerrar la puerta a irregularidades y fraudes en el pago de jubilaciones.
El escándalo vuelve a colocar a Pemex en el centro del debate público, no solo por su crisis financiera y de producción, sino ahora también por una red de pensiones privilegiadas que amenaza con convertirse en otro símbolo de corrupción enquistada en la empresa productiva del Estado.

