Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los capos más poderosos y enigmáticos del narcotráfico, se declaró culpable este lunes ante un tribunal federal de Nueva York, reconociendo décadas de actividades criminales y, sobre todo, haber corrompido a las más altas esferas políticas y militares en México.

El histórico líder del Cártel de Sinaloa enfrenta 17 cargos por narcotráfico, lavado de dinero y uso de armas de fuego, tras más de medio siglo operando desde la sombra, pese a la gravedad de los señalamientos, la Fiscalía estadounidense decidió no solicitar la pena de muerte, lo que alimenta especulaciones en torno a los alcances reales de su proceso judicial, Zambada fue entregado a Estados Unidos el año pasado en una operación rodeada de misterio.

La declaración de culpabilidad de Zambada coincide con la de Joaquín Guzmán López, hijo del “Chapo”, y abre la puerta a una posible estrategia del Cártel de Sinaloa para evitar un juicio mediático como el que en 2019 expuso al mundo los secretos de Guzmán Loera.

“El señor no está cooperando, no existe ningún acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos ni con ningún otro gobierno”, aseguró su abogado, Fernando Pérez, tras la audiencia, pese a que podría recibir cadena perpetua, insistió en que su cliente decidió declararse culpable únicamente para “aceptar su responsabilidad”.

Durante la audiencia, “El Mayo” rompió el silencio y admitió haber sostenido una red de complicidades en México: “La organización que encabecé alentó la corrupción en mi país al pagar a policías, comandantes militares y políticos que nos permitieron operar libremente”