Expertos sostienen que este tipo de cáncer representa ya entre el 30 y el 70 por ciento de los tumores de orofaringe, dependiendo del país y los hábitos sexuales de su población.

Una alerta silenciosa crece en el ámbito de la salud pública: los casos de cáncer de cabeza y cuello asociados al Virus del Papiloma Humano (VPH) van en aumento, desplazando al tabaco y al alcohol como principales detonantes, en países como Argentina, ya se reportan entre 3 mil y 3 mil 500 casos nuevos al año, muchos de ellos relacionados con el VPH, particularmente en la región orofaríngea, que incluye amígdalas, base de la lengua y paladar blando.

Expertos sostienen que este tipo de cáncer representa ya entre el 30 y el 70 por ciento de los tumores de orofaringe, dependiendo del país y los hábitos sexuales de su población, el oncólogo Mateo Bover, del Hospital 12 de Octubre en Madrid, advierte que el perfil de los pacientes ha cambiado: cada vez son más los jóvenes que, sin antecedentes de consumo de tabaco o alcohol, desarrollan tumores a causa del virus.

Este aumento está estrechamente vinculado a prácticas como el sexo oral y el contacto boca a boca, vías por las que el virus puede transmitirse sin necesidad de relaciones sexuales completas, la falta de información y el escaso uso de medidas preventivas como el preservativo o la vacunación han contribuido a que la infección se propague silenciosamente.

La prevención como herramienta clave

El VPH se transmite a través del contacto directo entre piel y mucosas, por lo que mantener una higiene adecuada es fundamental para cortar posibles vías de contagio, el uso del preservativo, aunque no ofrece una protección total, sí reduce considerablemente el riesgo de infección, especialmente cuando se utiliza de forma constante y correcta.

Otro pilar fundamental en la prevención es la vacunación, las vacunas actuales, dirigidas contra los tipos más agresivos del virus como el VPH-16 y VPH-18, han demostrado una alta efectividad para prevenir infecciones que pueden derivar en cáncer, en México, estas campañas de vacunación se han extendido recientemente a niñas, niños, adolescentes y personas en situación de vulnerabilidad.

Además, la detección oportuna permite identificar lesiones antes de que evolucionen hacia un cáncer, en mujeres, las pruebas de citología o detección de VPH son esenciales a partir de los 21 a 25 años, en ambos sexos, síntomas como dificultad para tragar, dolor de oído persistente o masas en el cuello deben motivar una evaluación médica especializada.

Higiene, información y acción

A diferencia de otros virus, el VPH puede permanecer largo tiempo en el organismo sin presentar síntomas, lo que convierte a la información y la educación en herramientas imprescindibles, la combinación de higiene personal, uso de métodos de barrera, vacunación y revisión médica periódica ofrece una vía efectiva para reducir los contagios y prevenir consecuencias más graves.

La lucha contra el cáncer asociado al VPH comienza en casa: con hábitos responsables, acceso a la información y decisiones informadas, cada persona puede convertirse en un agente activo de prevención. El momento de actuar es ahora.