En una jornada que desbordó emoción, talento y arraigo cultural, el Coro Infantil Bilingüe Kata Ñu ‘u, que en lengua Tu’un Savi significa “Canta Pueblo” ofreció su concierto de clausura de ciclo escolar en la Escuela Primaria Francisco I. Madero, en la Colonia Nueva Era de San Quintín.

Bajo la dirección del maestro Abel Martínez Rodríguez, más de 40 niñas y niños provenientes de comunidades agrícolas del valle de San Quintín cautivaron a un público compuesto por padres de familia, docentes y estudiantes, interpretando un repertorio bilingüe en español y Tu’un Savi, lengua originaria de la montaña de Guerrero.

Clásicos como Cielito Lindo, Bésame Mucho, La Yola, La Muñeca Fea y La Cucaracha se mezclaron con piezas emblemáticas como Canción Mixteca y una sorprendente versión rap de Flor del Jardín, en una puesta en escena que celebró la diversidad, la infancia y el poder transformador del arte.

Un canto por la memoria y la identidad

Fundado en 2017 como parte del Sistema Estatal de Música del Instituto de Cultura de Baja California y el Movimiento Nacional de Agrupaciones Musicales Comunitarias AUKA, el Coro Kata Ñu ‘u se ha convertido en un faro de preservación lingüística y una plataforma de expresión para la niñez indígena.

Integrado por niñas y niños de entre 6 y 13 años, el coro es el único en su tipo en la región: una agrupación bilingüe, indígena y comunitaria que utiliza la música no solo como herramienta artística, sino también como vehículo de resistencia cultural.

“Gracias a proyectos culturales como este, nuestras lenguas maternas siguen vivas, pero sobre todo, gracias a la resistencia de sus hablantes”, expresó con orgullo Olga Loya Torres, Delegada de la Secretaría de Cultura en San Quintín.

Arte con causa, música con raíz

Más allá de los escenarios escolares, el Coro Kata Ñu ‘u ha llevado su mensaje a espacios emblemáticos como el Museo del Vino en el Valle de Guadalupe, la radio cultural indigenista, casas de cuidado para adultos mayores y centros comunitarios, en 2018, formó parte de la producción discográfica Voces de la Nueva Era, ganadora del programa PACMYC, reafirmando su calidad artística y su vocación social.

Este concierto de clausura no fue solo el cierre de un ciclo escolar, fue una afirmación contundente de que la identidad, la lengua y la cultura pueden y, deben transmitirse con alegría, orgullo y belleza, fue también una promesa de futuro: el canto de una generación que honra sus raíces mientras mira con esperanza hacia adelante.

Porque cuando una niña o un niño canta en su lengua originaria, no solo se escucha una voz: resuena un pueblo entero.