Existen diversos estudios y estadísticas que señalan los efectos negativos de las redes sociales en menores de edad. Entre los principales impactos se incluyen:

  1. Salud mental: Las redes sociales han sido asociadas con un aumento en los niveles de ansiedad, depresión y baja autoestima en adolescentes, por ejemplo, un informe de la UNESCO muestra que el 32% de las adolescentes que se sentían mal con su cuerpo lo achacaban al uso de plataformas como Instagra, además, el fenómeno FOMO («miedo a perderse algo») genera ansiedad y dependencia hacia las redes.
  2. Ciberacoso y explotación: Un alto porcentaje de niños y adolescentes ha sido víctima de ciberacoso, grooming o sexting, solo en España, más de 174,000 menores han recibido contenido sexual no deseado, y miles han visto sus fotos compartidas sin permiso.
  3. Impacto educativo y social: El uso excesivo de redes puede afectar la capacidad de concentración, reducir la interacción en actividades offline y generar problemas en el desarrollo de habilidades sociales, como empatía y comunicación cara a cara.
  4. Adicción y diseño persuasivo: Redes como TikTok, con su modelo de gratificación instantánea, generan comportamientos adictivos, especialmente en jóvenes con mayor vulnerabilidad emocional o cognitiva..

Aunque las redes sociales también pueden tener beneficios, como facilitar la comunicación y el acceso a información, es importante abordar estos riesgos con educación digital, límites de tiempo de uso y supervisión parental, esto ayuda a mitigar los efectos negativos y fomenta un uso más equilibrado y saludable de estas plataformas.

En México, el uso de redes sociales entre niñas, niños y adolescentes ha incrementado significativamente en los últimos años, con algunos efectos negativos destacados:

Uso y adicción: Para 2023, el 62.3% de la población de 6 a 17 años en México usa redes sociales, lo que equivale a 16.6 millones de menores, entre adolescentes de 12 a 17 años, esta cifra se eleva al 86.4%, este uso intensivo está vinculado a problemas de adicción, que pueden derivar en síntomas como ansiedad por no poder acceder a redes sociales o al retirarse dispositivos electrónicos.